jueves, 18 de junio de 2009

Chico Ninguno, Coiffeur y Gepe


Las diferencias estructurales que hay entre Chico Ninguno, Coiffeur y Gepe lograron que el show que brindaron juntos en La Plata oscile constantemente entre la alegría desmedida y la melancolía. Como combinar artistas diversos y lograr una comunión perfecta.

Por Carolina Sánchez Iturbe
Fotografía de Facundo Gaisler (http://www.flickr.com/fotosgraficas)

Noche ciclotímica. El domingo de vísperas de feriado en La Plata el clima, junto con el estado de ánimo, cambia constantemente en el Centro Cultural Islas Malvinas. De la alegría infinita a la introspección, para volver a la alegría, sin escalas.
El inicio del minifestival está estipulado para las 9 de la noche. Sin embargo, Chico Ninguno sube al escenario una hora después. Antes de comenzar su show, un hombre disfrazado de dinosaurio presenta la fecha, mientras gesticula con los brazos. Después empieza a sonar “Egoísta”.
A pesar de haber elegido canciones más intimistas para la ocasión, Chico Ninguno no puede evitar generar deseos de bailar. El público, atornillado a las sillas de aquella sala excesivamente formal, observa al muchacho sacudiéndose, aunque contenido, arriba del escenario.Poco después, un hombre vestido de negro y con una bolsa en la cabeza, junto con el dinosaurio, aparece en escena y salta a la par de Chico Ninguno y La Marica Mala Programada Para El Mal, que es el encargado de ejecutar las bases de las canciones desde su laptop.
Ocho canciones parecen pocas. La presentación termina con el cantante gritando “hoy es el mejor día de mi vida”. “Futuro Perfecto” invita a bailar, pero nadie se hace eco de la propuesta. Sería incómodo, quizás incluso inadecuado.
Lejos de las pelucas y los disfraces, Coiffeur llega al escenario del Islas Malvinas acompañado solamente por su guitarra. Quizás por lo sucedido anteriormente en ese Centro Cultural, o por pura casualidad, el cantautor decide empezar su presentación cantando “salgamos a bailar, el beat nos va a ayudar”.
Poco a poco el clima empieza a tranquilizarse. La gente olvida la vorágine en la que Chico Ninguno la envolvió y se relaja para escuchar las letras de Coiffeur. Él canta casi a los gritos, mientras mira con constancia a su guitarra y golpea la madera del piso del escenario con un pie marcando el ritmo.
Silencio hospital. En el público no se siente ni siquiera un murmullo. La atención recae sobre la voz de Coiffeur, que es increíblemente hermosa. Como si se trataran de poemas a los que es necesario escucharlos sin perder un solo detalle, la música pasa a ocupar un segundo plano en el que su única función es dar resguardo a las letras.
Como en una improvisación, Coiffeur pregunta cuánto tiempo le queda. A partir de entonces, emprende la retirada que, finalmente, aparece de la mano de “¡Qué mala suerte!”, única canción en la que la gente se permite golpear los pies y, aunque sea levemente, romper con el silencio para murmurar “Lo que se ve y lo que dejo entrever, ahora lo entiendo… al menos eso creo”.
Coiffeur se despide con velocidad, pero el público pierde el mimetismo en el que se había encerrado y pide un tema más. Entonces, “Cataratas” vuelve a abrir el juego, permitiendo que la introspección se apodere nuevamente de cada uno de los seres que, sentados, admiran al artista.
Gepe llega desde Chile con un bajo y un sintetizador. Sobre el escenario se proyectan audiovisuales, mientras Daniel Riveros, el cantante del dúo, sacude uno de sus brazos logrando que la introspección quede de lado y regresen los deseos de bailar.
El bajista y el cantante de Gepe se ensamblan a la perfección. A pesar de ser sólo dos, consiguen llenar el espacio con melodías sumamente pegadizas. Entre ellos, se miran, congenian y, finalmente, se complementan.
Algunos no resisten el cambio de estado de ánimo y prefieren irse. Sin embargo, quienes se quedan festejan con aplausos la llegada de la alegría.
“No te mueras tanto” termina con Riveros anunciando “say no more”. Automáticamente, el público se sonríe ante la presencia del recuerdo de Charly García. Minutos después, Gepe se despide. Casi como un tornado termina el show, logrando arrasar con el sentimiento melancólico que Coiffeur había despertado. La gente aplaude contenta. Es imposible no celebrar el subibaja al que fue sometida durante dos más de dos horas.

www.vuenoz.com

5 comentarios:

Leftdance dijo...

Muy buena cronica,me gustan Chico ninguno y a Gepe lo descubri a traves de Javiera Mena.

excelente blog ¡

Anónimo dijo...

Excelente nota... no conocia a Chico ninguno :S ... por cierto "Gepe" es solista, es "Daniel Riveros".. seguramente el bajista era un acompañante, pero Gepe no es un dúo.

Saludooos

Caro Sánchez Iturbe dijo...

Me alegra de que hayas conocido a Chico Ninguno. La de él es una propuesta interesante.
Exactamente, en Gepe, el bajista era un acompañante. Gracias por la aclaración sobre Gepe. Siempre son buenos este tipo de diálogos.
Besos!

Anónimo dijo...

Hola... soy el Anonimo (me llamo Kimsan) de nuevo, busque las canciones de Chico Ninguno en su MySpace.. y estan rebuenas!!! ..."futuro perfecto" me encanto, ultimamente he conocido varios compositores argentinos que me han gustado... desde Juana Molina, ninguno, aristimuño.. ahora estoy esperando pk en unas semanas mas viene Coiffure a mi U... =)
Gracias Caro por "curturizarme".
Besos.
Kimsan, Antofagasta, Chile.

Caro Sánchez Iturbe dijo...

jajajajaja! muchas gracias a vos!
En esta página podés descargarte gratis el disco de Chico Ninguno: http://www.discosindependientes.com/.
Él lo colgo ahí para que la gente haga y deshaga como le plazca.
"Futuro perfecto" es alucinante; "Adentro/afuera", también.

Qué felicidad saber que alguien en Chile leyó esto!!

besos!

Y sí seguís explorando? (si total, no nos vamos a dormir...)

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